Lunes, Diciembre 10, 2018

Nova Simulatio

¡Concurso de Historia!

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4 meses 2 semanas antes #79 por Arkeon
Arkeon Publicó: ¡Concurso de Historia!
Este concurso es para mis jugadores de la Cronica de Alta mar, si quieren participar deben de escribir una historia de minimo 2000 palabras, con una aventura o un lore inicial de un personaje, tambien se puede montar de un grupo de personajes.
Teneis hasta el dia 3 de Agosto.

¡Escribid vuestras aventuras!

Señor de los dados y de Dungeon master de NovaRolplay
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4 meses 1 semana antes - 4 meses 1 semana antes #120 por LlacerKiller
LlacerKiller respondió el tema: ¡Concurso de Historia!
Estreno yo el concurso


Venganza por una lagrima
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Despierto sobresaltado una vez más. Las gotas de sudor encharcan mi rostro y tengo la respiración entrecortada. ¿Otra vez? Pienso antes de apartar la sábana de lino ornamentado con una mano y apoyar los pies sobre el frío suelo de piedra pulida. -Ya estoy un poco cansado de estas cosas… .
Me acerco lentamente hacia la palangana de cerámica azulada y ayudandome de un trapo blanco y rugoso lavo ligeramente mi cuerpo mientras observo los tatuajes que envuelven mi cuerpo.
Al instante, mera casualidad, entra Emilia, ama de llaves de la casa para despertarme. No era tan común que me levantase por mi propio pié por lo que se sorprende gratamente. -Señorito, es la hora del almuerzo, le está esperando.- Asiento con la cabeza mientras me giro para colocarme la ropa. Ingenuo de mi no sabía que sería el último almuerzo en esta casa.

Bajo las escaleras al trote y tras recorrer un breve pasillo con viejos cuadros familiares voy a parar al salón donde, efectivamente, esperaba algo de pan con miel, jugo fresco de frutas y una ensalada cargada de color. Mientras comía notaba algo raro, estaba todo muy tranquilo. ¿Se habrían ido mis padres ya? El negocio de los comerciantes era duro a veces, los largos viajes en carro, llenos de peligros pero bien remunerados, ya se podía ver en la copiosa mobiliaria del gran caserón.
Cuando mis abuelos compraron la casa estaba casi en ruinas, una belleza pasada, pero con gran esfuerzo y sacrificio lograron reconstruir el lugar que duraría generaciones.
Mientras comía pensaba de nuevo en el sueño, o más bien, pesadilla. No era la primera vez que veía aquel hombre áureo con blancas alas, dignas de una imponente águila aparentemente incrustadas en su espalda empuñando un mandoble de plata contra mi. Nunca había sido tan imaginativo por lo que dudaba del origen de esas imágenes en mi cabeza.
Apoyado con el codo en la mesa y serenado por el silencio de la mañana, oigo unos rápidos pasos por el camino, cada vez más cerca. Rápidamente alguien llama a la puerta repetidas veces y mientras observo, Emilia abre la puerta lentamente para… Solo oí un retumbante disparo y el peso de un regordete cuerpo caer al suelo, sin gritos. Me levanto de la silla rápidamente mientras una docena de hombres vestidos con harapos baratos y armas improvisadas de madera irrumpían en mi casa. Sabía lo que estaban buscando y que no dudarían en matar por lo que salgo corriendo a la vez que dos me persiguen. Me habían visto cuando casi cruzaba por completo el umbral del marco de la puerta abierta. Intento pensar rápido pero estoy atemorizado, solo pienso en correr. Giro la cabeza para ver cuan cerca estaban los bandidos, parecía que lejos, pero en ese instante me quedo sin respiración y caigo al suelo abatido. Un fuerte golpe con una especie de bate astillado en el estomago hace que pierda por un instante la noción y que vomite el poco almuerzo que había comido hace escasos minutos. Un par de ellos se acercan y me agarran, me apoyan contra la pared mientras otro me da patadas. -¡Quietos! El jefe lo quiere vivo, ya os divertiréis con los otros. Si queremos cobrar hay que traer de una pieza a ese pedazo de mierda.- Con el ojo derecho malherido poco lograba ver, de un puñetazo hasta me sangraba ligeramente.
Me atan con unas cuerdas mientras me arrastran hacia fuera, logro ver el cuerpo sangrante de la ama de llaves. No pensaba que vería la muerte tan de cerca y tan violenta.
El cuerpo me arde, no tengo fuerzas para tenderme el pie. Nunca me habían dado una paliza y mucho menos de esa escala. -¿Mamá...?- Decía mientras una lagrima tras otra dejaban un rastro limpio en mi cara. -¿Mamá, mamá? Mira la niñita como llora.- Se reía uno de los asaltantes. Me arrastraron hacia un carro conducido por un viejo caballo y me taparon con lonas. En ese momento perdí el conocimiento hasta que me desperté debido a un puñetazo en la mandíbula, sin duda habían mejores formas de despertarme.
-Niña de papá, te han capturado los mejores bandidos del norte de Gabriel, hehe, nos vamos a hacer de oro con tu preciosa cabeza.- Espetó el que parecía el que les había dado las ordenes en mi casa. El lugar parecía una caverna, pero tenía una buena iluminación y salas construidas de madera. No conocía ninguna guarida, pero en este momento solo pienso en mi familia.

- Cuando venga el jefe le cortará los dedos para enviárselos a su familia, ya verás que sorpresa se llevan los Haza. Valiente mierda de comerciantes, pero están forrados. Pero bueno, trabajo cumplido vamos a emborracharnos.- Escucho esas palabras de fondo y pasos que se alejan, ¿era ese mi momento de intentar huir? Las cuerdas están desgastadas, puedo intentar quebrarlas, pero sería duro y me haría mucho daño. No tengo otra opción así que me muevo hacia un lado y empiezo a rascar las cuerdas contra la pared de la cueva, que son un poco afiladas. -Si tardo más me pillarán..- Pienso mirando a todas las posibles entradas. Al cabo de unos minutos parece que ya está suficientemente debilitada la cuerda así que estiro y se parte. Las muñecas están amoratadas y me sangran pero no puedo hacer otra cosa que intentar huir. Me desato los pies y me apoyo en una estructura de madera cerca de una luz, que parece la entrada. ¿Hay alguien vigilando la entrada? No lo sé con seguridad pero cuando voy a salir, un hombre pasa corriendo por mi lado sin verme, gracias a padre. Cuando se aleja un poco de mí empieza a gritar: -¡La guardia! ¡La guardia! ¡Se acercan una veintena de soldados!-. A lo lejos empieza a escucharse movimientos de desesperación y yo me creo que ya estoy salvado, la guardia de la ciudad habría venido para salvarme. Nada más lejos de la realidad. Corro hacia la salida para encontrarme con los guardias y decir que estoy a salvo, pero cuando cruzo la luminosa entrada una flecha se clava en mi hombro haciéndome caer. Empiezo a gritar con una mano sujetando la sangrante herida mientras dos guardias se abalanzan sobre mi para atarme. -¡Soy Thelerion Haza! ¡Estaba secuestrado, no soy quien buscan!- Consigo gritar, pero no paran. -¡Y nosotros somos de la guardia del cielo no te jode! Escoria bandida, te van a ejecutar.- Me dice uno de los soldados. ¿Qué es peor que te secuestren? Sí, morir por ser confundido con uno de los bandidos. Maldita mi vida, maldito el día en el que bajé a almorzar, maldita la ignorancia de los guardias y maldita debilidad la mía.
Al no ser atendido caigo inconsciente y despierto, aunque no lo se, dos días mas tarde con el hombro envenado en vendajes no muy limpios y encadenado por el pie con una cadena de metal a la pared. Estoy seguro que voy a morir, a los bandidos los cuelgan directamente, pero si me han curado la herida quizás sea por que van a hacerme un juicio “justo”. Llevo muchos años aquí y a los envíos de mi familia les han atacado bandidos, se el futuro que les depara y me habían confundido con uno de ellos.

Al cabo de un par de horas entra un carcelero y se sorprende al ver que estaba despierto, abre la puerta y mientras me apunta con un puñal por si le ataco suelta: -Mira por donde te has levantado ya dormilón. El resto de tu banda ya ha sido ejecutada, pero mira, estamos generosos, vamos a hacerte un juicio.- Vaya… no sé si eso sería una buena oportunidad, pero es la única que tengo. Un día después me llevan a los tribunales en La Roche. Siendo de aquí espero que alguien me reconozca.
Al entrar en la sala había mucha gente, vestidos de forma rica o pobre, todos por el morbo. Al frente un atril con un par de cadenas, ahí me dejan, en el centro de todos. Y en altura, en forma de pirámide, el juez y los magistrados.
-¡Silencio!- Seguido de unos golpes en la mesa. -El bandido conocido a si mismo por Thelerion, es acusado de pillaje. ¿Cómo se declara el acusado?- El hombre me mira fríamente. -¡Inocente! Me secuestraron esos hombres, lo juro.- El fiscal se levanta y grita: -¡No mientas ante un tribunal!- Casi caigo de rodillas ante la potencia del grito. -Juro que no miento señoría, soy el hijo de los Haza, al este de esta ciudad, mataron a mi ama de llaves y me secuestraron, os estoy diciendo la verdad. Mis padres estaban de viaje en ese momento.- El juez se rasca la barbilla y mira a un guardia uniformado que estaba a su diestra, con un dedo le ordena que se acerque y a la oreja le pregunta algo. El hombre asiente y le responde. -Bien, hace unos días fue encontrado el cadaver de una mujer a la puerta de un caserón, efectivamente de la familia comerciante Haza, pero no hay pruebas de que tú seas su hijo.- El hombre me miraba ahora un poco dudoso. -Tengo todavía las marcas de las cuerdas en manos y pies. Cuando salí de la cueva, escapando, un guardia me disparó en el hombro como puede ver. Solo me acababa de escapar lo juro.- Un guardia se acerca a mi y me levanta los pantalones para mostrar mis marcas todavía moradas y heridas de las cuerdas.
-Aun así no son pruebas suficientes para que te libere...pero suficiente para que no te mate. “Thelerion Haza” te condeno a cinco años en la cárcel de La Roche.- En ese momento caigo al suelo arrodillado. La rabia que hay en mi interior no se puede entender con palabras, mi vida se había acabado. Eso es lo que ronda en la cabeza de un inocente al que acaban de condenar injustamente. Como he dicho antes, maldita mi vida. En el transporte al que sería mi jaula durante los próximos cinco años los niños me apedrean con verdura podrida y con mala suerte, algún que otro listillo con una piedra.
En una semana había pasado de vivir como un noble a ser una rata y en ese momento. Arrodillado en un carro me juro a mi mismo vengarme de todos esos hombres que empuñan las armas por simple dinero, usando la violencia, rompiendo familias. Sin duda, bastardos.

Con el paso de los meses entre rejas una pregunta daba vueltas en mi cabeza, ¿dónde coño están mis padres? ¿por qué no vienen a sacarme de aquí? Esa duda me arañaba el alma y solo podía desviar mi atención haciendo ejercicio. La cárcel está llena de escoria, pero creyendo que todos somos criminales algunos se hacen amigos, por mucho que los odies, los necesitas para vivir aquí. En mi doscientos cincuenta y nueve día consecutivo encerrado ha llegado uno nuevo, un chaval joven al que han encerrado por robar una barras de pan un año. Siento el impulso de ayudarle así que acabo conociendo su historia. Seguía siendo un criminal, pero el pobre solo tenía hambre, tampoco puedo culparlo tan severamente como a un bandido. Mi amistad únicamente era para aprovecharme de que él salía antes. Por su inocencia juvenil consigo hacer que me ayude una vez salga, como informador. Trayendo cartas encriptadas de vez en cuando a nombre de una abuela mía, falsa claro. En esas cartas aparte de contener información del mundo para tapar el código secreto trae datos sobre la banda que me secuestró. Los sapos de sal, vaya nombre de mierda.
Un día llega una carta, y al empezar a desencriptarla mis ojos se tornan llorosos. Algo que ya temía pero que nunca había esperado encontrar. Mis padres habían sido asesinados unas semanas después de que me encerrasen, como venganza de la misma banda de los sapos. Los siguientes días no lograría concentrarme, pero una vez superado el dolor, volvería a trabajar con más impetu.

“Ha pasado mucho tiempo desde que me encerraron siendo inocente. Me tuvieron preso por culpa de unos bandidos que ahora ya están muertos. Pero queda alguien que no sé si lo han capturado, su líder, que no se encontraba en ese momento en la cueva. Lo cazaré”.
Cada día que pasa recuerdo ese juramento en mi mente, un recordatorio de la injusticia que sufrí. Ahora con 22 años empuñaré la espada contra quién me jodió la vida. -Estáis pérdidos.- Pronuncio al salir al fin de mi confinamiento.

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Vicario del rol.
Última Edición: 4 meses 1 semana antes por LlacerKiller.
El tema ha sido cerrado.
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4 meses 1 semana antes #123 por Exxet
Exxet respondió el tema: ¡Concurso de Historia!
Año 957, El Emperador Lascar Giovanni Fallece y Elias Barbados sube al trono. El Emperador Akira Tachibana no Mikoto de Lannet reúne a sus familias más poderosas y algunas de menores junto a los Sacerdotes Imperiales a la capital en la Corte Eterna para debatir sus próximos movimientos y cómo favorecer la desgracia occidental a sus tierras. Varias familias menores que son reunidas son unidas para llegar a formar las 32 familias de Lannet.
Tras la formación de las 32 familias aparece entre ellas La Familia Tatsuya, que por unión del joven jefe familiar Katabuchi Tatsuya, una familia centrada en el ámbito militar, y la heredera de La Familia Shigeko, Takahata Shigeko, una familia adinerada gracias a su comercio con varios principados de Phaion.
Al cabo de diez años del matrimonio Tatsuya nace el primer hijo de esta familia, Nishida Tatsuya,

Año 973, Tsukikage, Hogar de la familia Tatsuya.
Una voz dulce y suave dice -Nishida, venga vamos, ven-.Se escuchan unos pasos de alguien como si estuviese corriendo por el pasillo que da hacia el jardín, pocos segundos pasan hasta que pasa lo que parece ser un mensajero que se dirige a otra parte de la casa. La mujer dirige la mirada hacia el pasillo con cara de preocupación, cuando el mensajero pasa la chica vuelve el rostro hacia el joven Nishida intentando sonreír esperando a que se levante y ande hacia ella.
Nishida deja de lado los juguetes con los que está jugando y se levanta corriendo hacia la chica, cuando la alcanza se deja caer en sus rodillas de costado y el niño la mira con una sonrisa de felicidad en su rostro, él mientras está tumbado mirando el rostro de la joven le acaricia el pelo que cae de los hombros de ella. Poco tiempo después se escuchan pasos de Katabuchi Tatsuya dirigiéndose con su arma por el pasillo directo hacia la entrada al templo. La mujer se levanta dejando al niño tumbado un momento en el suelo y cierra la puerta que muestra el jardin.

Cuando se voltea Nishida no esta donde lo dejó hace un momento. El niño se dirige hacia la entrada a ver a su padre, pero cuando llega ve a su padre alzar el arma contra lo que parece ser un ciudadano, acto seguido inflige un ataque hacia ese hombre acabando con su vida, el crío al presenciar la escena sale corriendo hacia la joven que ya se acercaba al chico para evitar que viese tal escena. Nishida abraza a la joven con lágrimas con los ojos llenos de tristeza y miedo al ver a su padre ejecutar a una persona, ella lo levanta y se lo lleva a otra parte del templo para tranquilizar a Nishida.
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Año 976, Hanamura, Festival de primavera.
La familia Tatsuya se encuentra bajo los cerezos disfrutando de la velada junto a los amigos de la familia, en ella se encuentra una de las amigas de Nishida, Nakano Himeka.
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Nishida se encuentra sentado junto a sus padres observando las hojas de los cerezos caer mientras sostiene un vaso de agua, este al notar que alguien le toca la mano gira la cabeza y puede ver a Nakano que le sonríe y le dice
-Oye, ¿Porque no vamos a ver las hojas caer en el lago? Esta cerca y es bonito ver como las hojas caen al agua- Nishidia le responde- Claro!, pero nuestros padres deberían saber que nos vamos- Ella niega con la cabeza diciendo -Pero si esta cerca, no va a pasar nada- Mientras el asiente se levanta y deja el vaso donde estaba, Nakano lo coge de la mano y se van los dos corriendo entre las demás familias que disfrutan del Festival. Al llegar al lago pueden ver que no son los unicos que quisieron ir a ver las hojas caer alli, Nakano al ver que no hay sitio donde poder sentarse agacha la cabeza, pero Nishida señala una zona elevada donde no hay nadie, ella levanta la cabeza volviendo a estar igual de contenta que antes y se dirigen corriendo hacia el lugar. Una vez alli se sientan los dos juntos y se quedan observando el paisaje que tienen delante suya de las hojas de los cerezos caer en el agua mientras las familias sentadas alrededor del lago disfrutan del dia.
Nakano apoya la cabeza en el hombro de Nishida y dice
-No crees que esto es perfecto?- Nishida le responde- Es muy bonito, ya tengo ganas de volver el año que viene.- Pasan un largo tiempo sentados los dos juntos mientras poco a poco va anocheciendo dejando un recuerdo en la memoria de ellos dos...A la noche ya, Nishida y Nakano vuelven a donde estaban sus padres para volver a su vida en sus templos. Mientras los padres se despiden ellos dos se dicen mutuamente.- Tenemos que volver los dos algún día para volver a ver las hojas caer...-

Año 983, Tsukikage, jardín del templo familiar Tatsuya.
Nishida y su padre Katabuchi se disputan en un entrenamiento diario desde que el joven cumplió los 8 años de edad, desde entonces su vida se ha centrado en su formación tanto militar como social encerrado en el templo hasta que su formación termine por completo.
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-Vamos, si sigues así no llegaras a nada Nishida!- Le dice Katabuchi a su hijo con un tono de agresividad. Nishida se deja caer al suelo por el cansancio de tantas horas de entrenamiento que lleva encima, este harto de la tortura al que le somete su padre se levanta a duras penas y dice en en voz baja mientras va subiendo el tono de voz -Padre...me tienes harto con tu palabreria de siempre...tu sabes que ya no puedo mejorar...me has fortalecido en cuerpo y alma desde hace 6 años, he pasado por un infierno por el que tu me has hecho pasar...- Katabuchi le interrumpe inflingiendole un golpe en la cabeza que lo tira al suelo, cuando Nishida cae le dice -No sigas diciendo estupideces Nishida, esto lo hago por ti y la familia. Esto no es nada comparado con lo que sufrí yo.- El joven tirado en el suelo se pone boca abajo agachado mientras escupe la sangre que le cae de la cabeza por el rostro. -Se ha acabado el entrenamiento de hoy, ves a que te traten esa herida y mañana volveremos a entrenar...- Dice el padre dándole la espalda a su hijo mientras este se retira.
Nishida se levanta a duras penas y se dirige a limpiarse, este es ayudado por una sirvienta del templo que lleva desde que el nació trabajando en el, la joven le dice al chico mientras lo baña -Siento decirle esto joven Tatsuya pero...su padre esta siendo bastante benevolente con usted, en los demás templos los hijos de las demás familias he escuchado que estos son enviados al Sensou-jo a ser entrenados directamente del Shogun Shin Kagutsuchi...- El joven mientras con la mirada perdida en la nada dice -Te haces alguna idea de porque padre no deja que me vaya?- La chica mientras le limpia la cabeza niega diciendo que no. -Yo creo que ya me hago a la idea...- dice Nashida.
A la mañana siguiente en el amanecer se puede ver a Katabuchi sentado de rodillas en el pasillo del jardín con el arma que entrena todos los días a su hijo, pasan las horas y al ver que Nashida no aparece se dirige a la habitación del joven con el arma en la mano, Katabuchi golpea el futon con fuerza para levantar a su hijo, pero parece ser que no hay nadie durmiendo en el lugar...El padre llama a los guardias y manda a buscar a su hijo por todo el templo y ciudad.

Año 983, 3 meses después de la desaparición de Nishida Tatsuya, Templo de la Familia Himeka.
Nishida se encuentra en el Templo Familiar Himeka a buscar a su única amiga Nakano, este la espera a que pase por el patio sola. Se queda observando varias horas hasta que logra reconocerla y intenta llamar su atención llamando en voz baja. Esta lo escucha y se dirige hacia la voz diciendo -Hay alguien ahí...?- Esperando una respuesta puede ver como sale de entre las hojas de un árbol el rostro de Nishida, ella extrañada le dice -¿P...Pero que haces aquí, no estabas confinado en tu templo?- El asiente sonriendo mientras se deja caer del árbol, cuando llega al suelo este la abraza diciendo -¿Hace años que no te veo y lo primero que me dices es porque no sigo encerrado?- Dice con un tono humorístico mientras abraza a Nakano, -No esperaba verte ya hasta dentro de bastante tiempo...No sabes cuanto te he añorado Nishida...- Este le dice -Teníamos que volver a vernos hace tiempo si no recuerdas mal...pero mi padre quiso confinarme en el templo hasta que acabase mi formación...Aunque bueno, no he venido a hablar de mi padre, Nakano porque no te vienes conmigo una ultima vez a Hanamura?.- Ella al escuchar eso se aparta de Nishida y le responde con tristeza -Nishida...No puedo irme del templo...el Emperador ha sido informado de mi situación y en poco tiempo seré enviada a Kagami Jiin con las demás Sacerdotisas del Espejo...- Nishida al escuchar eso le coge de las manos a ella y le dice - Entonces vayámonos de aquí los dos, te puedo llevar lejos y...y...podríamos ir a Phaion o a otro lugar donde nuestros padres o el Emperador no tengan poder, podríamos tener una vida normal y tu no estarias obligada a irte...- Ella niega con la cabeza mientras observa con tristeza a Nishida -No puedo irme, es mi deber como futura Sacerdotisa del espejo, debo preservar el mundo de los espíritus y el descanso de las almas del mas allá con las demás Sacerdotisas en Kagami Jiin.- Nishida la abraza por lo que podría ser la ultima vez que la ve y le dice mientras abraza a Nakano -Entonces...si esta sera la ultima vez que nos veamos...Debo decirte...- Nishida es interrumpido por el ruido de un silbato que hace sonar un guardia del templo, varios guardias vienen corriendo al patio mientras Nishida se despide de su amiga, cuando estos llegan Nishida escala el árbol saltando y se va corriendo del templo Himeka hacia la oscuridad de la noche.

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Año 989, la actualidad, La Emperatriz Elisabetta Barbados es coronada Emperatriz del Sacro Santo Imperio de Abel, Lannet y Shivat aprovechando la subida del trono de la joven se declaran independientes del imperio junto a los demas paises que son controlados por el mismo imperio. Actualmente en Lannet, en La Familia Tatsuya se sigue con la búsqueda del joven Nishida en todo el Imperio de Lannet y algunos repartidos por las ciudades de su país vecino Shivat. La actual ubicación de Nishida sigue sin saberse, nadie lo vio desde que fue visto en el Templo de Himeka, algunos rumores dicen que podría seguir en Lannet vagando por algún lugar aislado de cualquier persona, otros dicen que podría haberse ido con un barco desde Sestu hacia occidente a buscarse a si mismo y luego volver a por sus seres queridos y disculparse por su actual deshonra a su familia, aun así todo esto son rumores...

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"Esbirro del Señor del Dado"
Máster de Rol
Ex-cabo de los lanceros de Jerez


La divinidad corre por nuestra sangre.
Y es que, en el fondo, somos como Dios -Emerson-
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4 meses 6 días antes - 4 meses 6 días antes #124 por Pretherox
Pretherox respondió el tema: ¡Concurso de Historia!
La llamada de los sueños

Notaba sus manos temblorosas mientras sus ojos buscaban cualquier atisbo de luz, lo único que podía ver era una densa oscuridad, una oscuridad tan espesa que podía sentirse en la propia piel. Rachel se sacudió los brazos tratando de quitársela de encima, pero se apegaba a ella como si intentase succionarla, pronto, comenzó a sentirse agotada mientras sus extremidades se entumecían, al cabo de unos pocos minutos, su mente también sucumbió a las sombras.
Cuando volvió a despertar lo primero que vio fue el destartalado techo de lana de la carreta de su padre mientras sus odios captaban el repicoteo de las ruedas sobre la carretera. – ¿Has dormido bien? – Le pregunto su padre mientras sus manos sujetaban las riendas del buey. Rachel trato de incorporarse, pero una fuerte sensación de mareo le hizo desistir a medio camino por lo que volvió a recostarse. – No mucho… he vuelto a tener una pesadilla. – Comento ella mientras se llevaba la mano a la frente. – Tranquila hija, seguro que ha sido por la emoción del viaje, hoy mismo seguro que llegaremos a casa y podrás descansar en tu cama como es debido – Rachel sonrió confiada, la seguridad con la su padre siempre hablaba era suficiente para hacer que se sintiese segura de nuevo.
Había sido un viaje largo asta Farna, pero el precio al que habían conseguido era lo suficientemente bueno para hacer que el largo camino valiese la pena, de hecho, su padre parecía bastante orgulloso por cómo había negociado – Has heredado la labia de tu madre. – Exclamo su padre mientras esbozaba una amplia sonrisa bajo su barba. – ¡Un poco más y casi le sacas veinte platas más! Creo que a partir de ahora me acompañaras más a menudo a la ciudad. – Rachel dio un pequeño grito de alegría al escuchar las palabras de su padre, pese a la pesadez del viaje, la visita a la ciudad había sido algo impresionante, siempre había querido saber cómo era la vida más allá del campo, y por fin, lo había visto, y le había encantado. El resto del camino fue más tranquilo, y como predijo su padre, su hogar por fin se veía a lo lejos.
Era una casa campestre pequeña, pero bien acondicionada, contábamos con ciertos lujos como una chimenea, y desde que compraron el buey, su padre era capaz de ganar más dinero con menos viajes en la ciudad, todo parecía irles bien, y aquello era algo de lo que su madre y padre se sentían orgullosos.
La noche no tardo en caer tras su llegada, saludaron a su madre la cual les recibió con un cálido abrazo, cenaron, y se marcharon a descansar. Rachel se dejó caer sobre su cama, agotada por el viaje y se echó rápidamente a dormir, deseosa de por fin tener un plácido sueño… sin embargo, algo parecía no querer concederle aquel sueño reparador, pues, cuando cerró los ojos, volvió a encontrarse en aquel oscuro lugar. Rachel se llevó las manos a la cabeza, tratando de despertar a la fuerza, pero, algo no estaba bien, sentía dolor cuando se estiraba de los pelos de su cabeza, y el resto de sensaciones eran más realistas que antes, asustada, comenzó a correr, tratando de apartar las sombras como podía, pero no había manera, no veía nada, ni siquiera sus propios pies, los cuales, al cabo de pocos segundos, perdieron su coordinación y tropezaron entre ellos, haciendo que Rachel cállese al suelo. Dolorida, trato de incorporarse, pero noto sus manos pegajosas, aunque no eran solo sus manos, sus rodillas también, parecía haberse pegado al suelo.
Miro a su alrededor, de pronto, sus ojos fueron capaces de divisar unas sombras, la rodeaban, parecían observarla, la observaron en silencio por varios minutos, sin que ella pudiese reaccionar de ninguna manera, comenzó a sentir más miedo del que jamás había sentido, de pronto, como si las sombras se percatasen de ello, comenzaron a susurrar, todas a la vez, palabras que no era capaz de comprender, en alguna especie de lengua extranjera, trató de gritar para acallarlas, pero su voz no surgía, las sombras comenzaron a abalanzarse sobre ella cuando despertó.
Lo primero que escucho al despertar fue un fuerte ruido, Rachel respiraba de forma agitada mientras se secaba el sudor de la frente. – ¿Papa? – Pregunto en dirección a la puerta de su habitación. – ¿Mama? – Pregunto de nuevo mientras se ponía en pie y se calzaba, salió de su habitación y comenzó a avanzar por el pasillo hacía la sala de estar, de donde había escuchado el ruido, la madera del suelo parecía crujir con más fuerza de lo que hacía normalmente, pese a la oscuridad, parecía que con la poca luz que proporcionaba la Luna le era suficiente para ver con claridad. Se acercó a la sala de estar y de pronto, noto algo extraño… un olor, un ligero olor metálico se podía parecía llenar sus fosas nasales, se asomó con suma cautela a la sala de estar donde pudo ver a su madre, sentada en una silla. – Mama ¿qué ha sido ese…? – Las palabras se le hicieron un nudo en la garganta cuando sus ojos vieron la macabra sonrisa roja que tenía en el cuello, un líquido carmesí corría hacia abajo, formando un charco cada vez mayor entre las patas de la silla. Se llevó las manos a la boca mientras de sus ojos comenzaban a salir lágrimas, las piernas le temblaban, pero comenzó a retroceder lentamente, fue entonces, cuando chocó contra alguien. Se giró rápidamente esperando encontrar la familiar cara de su padre, esperando que la calmase como solía hacer, que le explicase que estaba ocurriendo, pero solo encontró la de un desconocido, un encapuchado con túnica negra cubierta de extraños símbolos, en su mano derecha, sujetaba un extraño cuchillo ondulado cubierto de sangre, el hombre sonrió. – Aquí estas… por fin os hemos encontrado… mi señora. – Rachel retrocedió, mientras el hombre la miraba, impasible, con aquella enfermiza sonrisa en su rostro, de pronto, tropezón con algo y cayó al suelo, su mano derecha noto un tacto líquido, viscoso, y al alzarla, vio que había caído sobre el charco de sangre.
Trato de gritar, pero sentía tanto miedo que solo era capaz de intentar balbucear más que gritar. Otro encapuchado surgió al lado derecho del primero, y un tercero surgió del lado izquierdo, todos ataviados con la misma vestimenta. – Venid mi señora… vuestro gran día a llegado, os están aguardando. – El primero le extendió la mano, ofreciéndosela para ayudarla a incorporarse. Todo aquello era muy confuso, Rachel no sabía que ocurría, no entendía por qué estaba pasándole todo eso, comenzó a pensar que quizás no había despertado aun, que todo era un sueño, pero aquella idea se disipo cuando escucho un grito. – ¡Aaarg! ¡Dejadla! ¡Cabrones! – Su padre apareció cubierto de sangre y heridas por la puerta, detrás de ellos mientras le asestaba un fuerte golpe a uno de los encapuchados con el hacha de cortar leña. Un chorro de sangre salió del hombre mientras su padre desincrustaba como podía el hacha de su cuello, el resto reaccionaron de inmediato, todos sacaron sus extraños puñales y se lanzaron sobre su padre gritando – ¡Matadlo! – su padre se vio superado, más encapuchados salían detrás de él, por la misma puerta que había entrado, comenzando a apuñalarle mientras el luchaba como podía con el hacha. – ¡Corre Rachel! ¡Correee! – Grito su padre mientras desaparecía rodeado de aquellos hombres. Haciendo de todas las fuerzas que pudo reunir, empujada por los gritos de su padre, salió por la ventana de la sala y corrió hacía los campos. – ¡Apresadla! ¡No debe escapar! ¡O nos arrancaran la piel a tiras por fallar a nuestro señor! – Grito a los otros la misma voz que escucho al principio, temerosa de mirar atrás, siguió corriendo a través del campo, cuando el cansancio le pudo, el Sol ya salía y las pisadas de sus perseguidores habían desaparecido, se tumbó sobre el camino y comenzó a llorar.
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Última Edición: 4 meses 6 días antes por Pretherox.
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4 meses 6 días antes - 4 meses 6 días antes #125 por Selrahk
Selrahk respondió el tema: ¡Concurso de Historia!
Todo empezó una mañana de primavera, el Sol penetraba las hojas de los arboles e iluminaba la aldea de Odarin, a escasos kilómetros de Faolan. Un rallo de Sol se filtró por la ventana y se posó sobre el rostro infantil de Noel Wirenheil despertandolo y así iniciando rutina diaria. Noel llevaba desde los 14 años viviendo con su tío Edwin Wirenheil, sus padres habían muerto en un ataque a la caravana familiar mientras volvían de vender sus productos en Faolan, gracias a él, que durante años fue aventurero, Noel sobrevivió al ataque aunque no pudo hacer nada por sus padres.

Tanto Noel como Edwin vivian en una caseta en el borde de la aldea, trabajaban de Leñadores, aunque para subsistir también hacian labores de granjeros y herboristas.

Edwin enseñó a Noel a regirse por una máxima "Toma solamente aquello que necesites y deja que el resto fortalezca su esplendor, así la abundancia será norma y no condición" la cual éste adoptó gustoso.
Noel era un joven muy amable y educado que hacia amistades con todos los de la aldea y a pesar de su trágica situación siempre procuraba mantener la sonrisa en sus labios. Al fin y al cabo para él la mejor forma de hacer al resto feliz era transmitir la felicidad propia.
Dos años más tarde Edwin y él fueron invitados a la boda de una pareja bastante conocida de la aldea. La celebración de gran emotividad se vio interrumpida por la aparición brusca de una especie de noble que Noel nunca había visto. El noble decidió por cuenta propia imponer un derecho de pernada por el cual podría yacer con la esposa antes que su marido. Esto encolerizó a la muchedumbre y especialmente al novio, quien fue engatillado rápidamente por los soldados. Noel sin saber lo que pasaba permaneció observando a Edwin, quien estaba en silencio observando el infinito.
Unos segundos más tarde le dijo: -Chico, nuestros caminos se separan, espero que tomes decisiones más sabias que las mías-.
Noel lo observó extrañado y a los pocos segundos Edwin se echó a correr hacia el noble y de un salto sobrepasó de forma casi sobrehumana a los guardias y aterrizó sobre el noble, clavandole un puñal en el rostro.
El silencio reino por unos segundos y tras esos instantes de suspense los soldados se echaron sobre Edwin, quien ni siquiera se defendió, pereciendo en el acto.

Semanas mas tarde, un tribunal de nobles juzgó el caso y por una escasa mayoría se decidió que Noel recibiría un castigo ejemplar para que a nadie se le ocurriera tener nada que ver con un acto similar y aun menos originarlo. Por ello Noel fue condenado a 20 años en las minas de carbón de La Cordillera de Los Vientos, una medida muy debatida dado que Noel apenas habia acabado de cumplir los 16 años. Unos a favor de aumentar la pena porque era aun joven, otros de acortarla por el mismo motivo, pero la sentencia se mantuvo inamovible.

Tras varias semanas de viaje en una carreta invadida de barrotes y confinado con otros presos, Noel vio la entrada de la minas, una puerta al infierno. La entrada estaba coronada por varios hornos de fundición que levantaban una inmensa columna de humo que se perdía entre las montañas y una puerta que impregnada un fuerte tufo a hierro, azufre y muerte. Una inmensa cantidad de guardias custodiaba la entrada y los hornos. Estos empezaron los registros para entrar a la mina y a los pocos minutos les hicieron pasar dentro donde se les otorgaron instrucciones y se les asignaron las tareas preliminares así como las secciones de las que se encargarían. A Noel le habían condenado a extraer carbón, algo relativamente seguro en comparación a otras secciones donde los desprendimientos eran el pan de cada día.

La rutina cambió por completo, Noel se despertaba con bruscas instrucciones y gritos imperantes. Las únicas luces que veía eran lamparas y antorchas empapadas en fuego, los primeros días andaba como un ciego entre los túneles sin poder ver nada, hasta que se adaptó para sobrevivir en las galerías infestas de esa mina. Pero su vista recién adaptada no era mas que un requisito para el trabajo en la mina. Conforme avanzaban los meses fue malviviendo su experiencia mientras su piel se tornaba dura y su pelo crecía como si de un trigal sin cuidados se tratara y siendo enviado a galerías cada vez más profundas y húmedas hasta que al cuarto mes de internamiento lo vio; la Fosa, una galería laberíntica plagada de estalactitas, estalagmitas y pasarelas de formación natural, usada solamente para una cosa. Complacer los deseosas sádicos de los guardias más veteranos.
En esa arena de piedra y sal se derramaba sangre a diario por parte de los condenados que tenían grandes penas que cumplir o que deseaban obtener algo de los guardias. Estos se encargaban de todo: Armas, iluminación e incluso tenían a un prisionero con experiencia media que hacia de curandero. Un espectáculo macabro perfectamente planeado y controlado. En esa arena no había que ganar, había que dar espectáculo. A Noel no le gustaba la idea pero era la única manera de abandonar ese lugar y recuperar su libertad, así que hablo con uno de los prisioneros que participaba en las luchas y consiguió apuntarlo a las peleas de aspirantes. Noel combatió con una de las pocas herramientas que alguna vez hubo dominado, el hacha.
Los combates se fueron sucediendo y parecia que la suerte estaba de su lado pero, debía sorprender y entretener a su macabro público, así pues empezó a practicar con distintas hachas e incluso aprendió a usar 2 hachas y a arrojarlas contra el enemigo. Eso le gusto a aquellos que manejaban las peleas. Tras varias peleas, Noel recibió su primera herida grave, un corte en el abdomen y tuvo que asisitir a la, por asi decirlo, consulta de el curandero. Aquel hombre se presentó con Doctor Harris y con una increíble amabilidad que actuaba en contraposición de el resto de la mina asistió a Noel, ambos conversaron y Harris dio varias recomendaciones a Noel, sobretodo el hecho de llevar el torso descubierto en caso de no tener armadura para evitar infecciones, lo cual le pareció bastante importante y dejó de usar su túnica para portar solamente sus pantalones raídos.
Con el tiempo se afeito los lados de la cabeza para poder ver y oír perfectamente en sus flancos, dejado así su melena intacta aunque realmente lo único que hacia era ignorarla por completo. No había espejos por lo que tampoco tenia la opción de opinar.
Pelea tras pelea Noel empezó a ganarse a su público y tan solo dos años después de su ingreso, éste consiguió que falsificaran sus papeles para dejarlo en libertad.

La mañana acordada para su salida, Noel estaba nervioso, impaciente para volver a oler el aire de las montañas y ver el cielo azul, estos nervios se solemnizaron con vómitos y pequeños ataques de ansiedad. Noel quería salir de ese agujero pero hizo algo muy importante antes de salir, visitó a Harris para agradecerle su talante siempre amable y servicial y desearle lo mejor. Harris agradeció en gran medida los alagos y este le dijo: "La penitencia que vivo en este infierno no debe ser nada mas que mi regreso a la vida, y joven, yo quiero ser feliz en mi nueva vida, aquí y fuera, el día que salga."

Con esta frase Noel se dirigió a su ascenso por la red de túneles y galerías acompañado por un guardia de la mina hasta llegar a un portón, lo reconoció al momento. Era el portón de la entrada que dos años atrás había contemplado. Los nervios se convirtieron en decisión y Noel avanzo hacia este mientras se abría.

La luz descolocó a Noel en un primer momento pero permaneció en su avance continuo, cuando se dio cuenta esta rodeado de montañas y hornos que desprendían ese familiar hedor a azufre que se vió interrumpido por una fuerte bocanada de aire fresco que le revitalizó por completo. Una plumas negras se encontraban a pocos pasos de él, parecían de cuervo. Al extender el brazo se dio cuenta de que su piel estaba cubierta de polvo de carbón acumulado durante su estancia y que su pelo corto se había convertido en una crin de color castaño nacarado por los restos de mineral en polvo.

Había emergido de la oscuridad un cuervo negro nacido en una mena de carbón, un luchador que iba a hacer aquello que debía, iba a luchar por la justicia que no pudo saborear, a asegurarse de que el fuerte protegiera al débil y no lo que él había vivido, que la luz venciera a la oscuridad velando por el inocente. Sintiéndolo mucho, Noel no iba a seguir a rajatabla lo que le dijo su tío de las decisiones.

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Última Edición: 4 meses 6 días antes por Selrahk.
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4 meses 4 días antes #127 por Arkeon
Arkeon respondió el tema: ¡Concurso de Historia!
El ganador del concurso es Exxet, todas las historias estan fantasticas, pero la ganadora es la de Exxet, recibiras tu recompensa en un pequeño tiempo.
¡Gracias a todos por participar!

Señor de los dados y de Dungeon master de NovaRolplay
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